¿Sigues pensando que es mejor vivir de alquiler que comprarte un piso?

¿Sigues pensando que es mejor vivir de alquiler que comprarte un piso?

La conversación ha salido en más de una reunión de amigos y tú siempre tienes el mismo argumento: es preferible alquilar que comprar.

Crees que no merece la pena invertir en una vivienda porque el futuro es incierto y, en realidad, tienes parte de razón, sobre todo si no tienes un trabajo fijo. Porque el estrés que puede generar la obligación de tener que pagar una hipoteca durante 15, 20 o 30 años cuando los ingresos no llegan, es bastante agobiante.

Y, además, estás bien en el piso que vives, te gusta y aprecias la gran ventaja de poder buscar otro cuando necesites más espacio, cambies de trabajo o la familia aumente.

Pero piensa bien: ¿acaso no puedes buscar otra casa si la que compraste en su día ya no se adapta a tu nueva situación?, y ¿no supone el mismo estrés no poder pagar el alquiler cuando te quedes sin trabajo?

Esos argumentos que te has buscado para defender que es mucho mejor alquilar que comprar, son excusas que te frenan y que tratan de poner un sentido lógico a tu decisión. Porque cuando compramos, nos impulsamos por la emoción y nos justificamos con la lógica.

 Pero el tiempo pasa, los años se echan encima, los precios suben cada vez más y tú sigues sin tener una vivienda en propiedad. El sueño de más de la mitad de la población española.

Quizás te estás equivocando y tienes que empezar a pensar en la compra. Al menos, tendrás nuevos argumentos para defender el cambio de opinión tras leer este listado de ventajas de comprar un piso y dejar de ser inquilino.

7 razones por las que es mejor comprar que alquilar un piso

Si estás leyendo esto es en el fondo no tienes tan claro que quieres pasar unos cuantos años más de alquiler o toda la vida. O quizás necesitas reafirmar tu idea de que es preferible tener una vivienda en propiedad.

En cualquier caso, te damos las razones principales por la que la venta es mejor opción, respetando tu decisión por encima de todo.

1.El orgullo de pertenencia

 Aunque parezca una tontería, decir que este es “mi piso” enorgullece. Y no es lo mismo que sea tuyo porque te lo han regalado o te ha tocado en una herencia que porque te lo has currado y lo pagas religiosamente cada mes.

Ese esfuerzo de trabajo tiene que tener una recompensa, y qué mejor recompensa que poder pagar algo tan valioso como una vivienda.

2.La ilusión por crear un hogar

 Es cierto que puedes tener la casa más acogedora del mundo sea de alquiler o en propiedad.

Pero la ilusión por amueblarla a tu gusto, pintar, decorar cada rincón, adaptar cada estancia a tus necesidades…no es igual cuando eres inquilino que cuando te mudas a tu propia casa.

3.La libertad para hacer lo que quieras

 En una vivienda alquilada tendrás que pedir permiso al propietario para todo. No solo si quieres pintar o cambiar un sofá que no te gusta (si es un piso amueblado) sino para cualquier reforma e incluso si quieres hacer una fiesta.

Algunos no aceptan inquilinos fumadores, o no te dejarán convivir con una mascota ni tampoco que lleves más amigos de las camas que tiene la casa.

En la tuya, podrás hacer lo que te de la gana. Respetando las normas de tu comunidad, por supuesto.

 4. La oportunidad del momento

 Después de la burbuja inmobiliaria, la situación se ha ido normalizando poco a poco y ahora, en 2018, es un buen momento para comprar una vivienda.

Los precios ya no son tan bajos como en plena crisis, ni al comienzo de la recuperación, pero la tendencia es que sigan en alza y lo mejor es que no esperes mucho más si tienes claro que quieres comprar.

Aún hay viviendas embargadas que se han quedado los bancos y que conceden hipotecas de hasta el 100% de su valor. Hay muchas viviendas de segunda mano y las nuevas construcciones vuelven a las ciudades.  

 5. La sensación del dinero en casa

¿Nunca te has planteado que ese dinero que pagas cada mes al propietario cae en saco roto?

Es decir, si con la cantidad de tu renta puedes pagar una hipoteca, la venta merece la pena. Incluso si la compra supone un importe algo más elevado, no demasiado.

Cuando pagas una hipoteca, la sensación es muy diferente porque sabes que ese dinero sale de tu cuenta para entrar en tu otra cuenta y no para la de un tercero. (aunque esa otra cuenta sea la del banco).

6. Una jubilación más desahogada

 Si no demoras mucho la compra, y adquieres esa vivienda con 30 ó 35 años, incluso algunos más, lo más probable es que cuando tengas que jubilarte ya tengas la casa pagada.

Los ingresos para entonces serán menores, pero tendrás esa tranquilidad de no tener que afrontar el gasto en vivienda. O incluso poder dedicar ese dinero a ayudar a tus hijos si los tienes y éstos lo necesitan en un momento dado.

7. Una forma de ahorrar segura

La consciencia que tomas cuando tienes un gasto que cubrir tan necesario como el pago de tu hipoteca, te vuelves más precavido.

Aportando a la vivienda un porcentaje de tu sueldo estarás ahorrando sin darte cuenta. Puede que llegue un momento que quieras vender y buscar otro lugar para vivir, o que te baste con alquilar tu piso y mudarte a uno más nuevo o de otras características.

Sea como sea, el alivio de tener un inmueble pagado o casi, es como tener una gran hucha que puede sacarte de más de una mala situación en la vida.

Son algunas de las ventajas que tiene la compra frente al alquiler, pero está claro que siempre dependerá de tus circunstancias personales, entre la que destaca por encima de todo tu disponibilidad económica. Porque para comprarte una casa tienes que tener en cuenta algunas cosas que quizás no te has planteado aún.

Y ahora, ¿sigues pensando que alquilar en mejor que hipotecarte media vida?

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