Errores que cometes cuando pones tu piso en venta y son muy fáciles de enmendar

Errores que cometes cuando pones tu piso en venta y son muy fáciles de enmendar

Compraste un piso hace tiempo, pero ya no lo necesitas o tu situación ha cambiado y ahora lo tienes en venta. O quizás fue una herencia de tus padres o algún familiar.

Sea como sea, quieres encontrar un comprador, ¿verdad?

Y para ayudarte sabes que dejárselo a una inmobiliaria tiene sus ventajas, en especial, el ahorro de tiempo en visitas y la promoción que desde sus portales pueden hacer de tu vivienda.

Pero en lo que quizás aún no has reparado es en los consejos para vender tu casa en el menor tiempo posible. Sin que pasen años sin que un solo visitante se interese en comprarla después de visitarla.

Todas las casas tienen sus potenciales clientes.

Y los agentes inmobiliarios te ayudan también a identificar a los perfiles de personas que podrían adaptarse a las características de tu propiedad.

Porque una familia con niños pequeños no necesita lo mismo que un soltero que trabaja en la zona norte de la ciudad, ni que un matrimonio jubilado que vive solo y que ya no tiene movilidad para subir escaleras.

Así es que, además de tener estas circunstancias en cuenta, hay una serie de errores que debes evitar y que detallamos en este post.

 

Limpieza impoluta

Parece muy obvio, lo sabemos. Pero lo advertimos porque no todos los propietarios hacen caso de este consejo.

Piensan que un potencial comprador no se fija en ese detalle.

Sin embargo, la primera impresión sí importa y por mucho que la limpieza tenga solución, entrar en un piso y ver polvo por todas partes, suciedad acumulada en cortinas o paredes y mal olor, ya de por sí, echa para atrás.

Y por mucho que te guste, empiezas a verla ya de otra manera y quizás eso merme el interés en otros aspectos positivos.

Así es que, si no puedes encargarte tú, llama a algún familiar o contrata una persona de limpieza para que mantenga la vivienda en buen estado y preparada para cualquier visita imprevista.

En las inmobiliarias, muchas veces las visitas no se prevén con demasiado tiempo. Y puede que alguien que vaya a ver otro piso cerca, quiera ver el tuyo el mismo día.

 

Cuida la decoración

Si piensas que la decoración es una tontería y solo importa para alquilar, te equivocas.

Porque cuando tratas de vender un piso con los muebles y complementos decorativos tal y como los tienes, es importante vigilar este detalle.

Esto se ve muy claro cuando entras en una web inmobiliaria y empiezas a buscar pisos por preferencias. Las fotos te incitan a pedir una visita o llamar, ¿verdad?

Y luego puede que te decepcione porque no tiene la luminosidad que buscas, o no cuenta con la distribución que tú necesitas. Pero, de entrada, al menos has ido a verlo.

Pues eso es lo que ocurre, cuando ven tu piso en internet con unas cortinas del año la pera, unos muebles obsoletos o unas paredes forradas de papel de los años 50.

Por tanto, pon tu casa bien bonita y si tienes dudas, echa un vistazo a las tendencias o déjate asesorar por tu agente o por algún amigo con cierto gusto y dale un toque nuevo para que al menos apetezca ir a verlo. Las plantas son muy buena opción, aportan un aire fresco y decoran las estancias.

Aunque cada uno luego la decore a su gusto, verla bien permite al potencial comprador hacerse una imagen mental más positiva.

 

Sé amable con el visitante

Puede que te apetezca acompañar al agente inmobiliario en algunas visitas. O incluso que hayas decidido ser tú quien lleva la gestión de la compra-venta.

En ese caso, debes ser muy cordial con la persona que está viendo tu casa.

No solo en el momento de la visita, sino previamente e incluso después. En la primera llamada ya se puede apreciar el tono del que está al otro lado, y a nadie nos gusta un propietario rancio o antipático que descuelga el teléfono sin ganas.

Quien te llama no es para molestarte sino porque tiene interés.

Y aunque así fuera, tú eso no lo sabes todavía. Así es que, amabilidad ante todo. Procura ofrecerle distintos horarios de visita para facilitárselo y no te limites a un “solo puedo enseñártelo a esta hora y este día”.

 

La puntualidad es un plus

Piensa cuando quedas con alguien y te hace esperar. ¿te gusta?

Pues al interesado en tu vivienda tampoco le apetecerá estar esperando en la puerta de la casa que está deseando ver por dentro.

Claro que nadie va a decidir comprar un piso por la puntualidad del agente o del propietario. Eso está claro.

Pero cuanto mejor caigamos y más puntos ganemos en una primera visita, será más fácil que el visitante repare en los aspectos positivos y no dé tanta importancia a los que menos le gustan.

Por supuesto que buscará una casa que le guste, y que se adapte a sus necesidades. Pero cuando pide cita eso ya se da por hecho. Ya sabe que el número de habitaciones que tiene, dónde está ubicada o si tiene o no garaje.

 

Resalta las ventajas de vivir allí

Cuando alguien vende un piso tiene una o varias razones para querer deshacerse de él.

Esos motivos no hay que esconderlos, pero sí conviene detallar cómo era tu vida en aquella casa y qué te llevo en su día a comprarla.

Porque aunque ahora no la quieras, hubo un día en el que sí estuviste bien. (siempre que no sea heredada).

No se trata de esconder los posibles “defectos” como que no tiene ascensor o que le entra poca luz por la mañana. Incluso esos inconvenientes podrían ser una ventaja para una persona muy deportista o para alguien que sale temprano de casa y no repara en la luminosidad.

Un consejo es que charles amablemente con el visitante, contando por ejemplo, la tranquilidad de la zona, la aclimatación natural del piso debido a su orientación (fresquita en verano y calentita en invierno) o la comodidad de su ubicación.

Son consejos muy fáciles de poner en marcha, que sí bien no te garantizan la venta sí ayudan a que consigas más visitantes y más personas que, al menos, se lo piensen mejor.