Cómo elegir un piso en alquiler para una larga temporada

Cómo elegir un piso en alquiler para una larga temporada

A veces buscar un piso en alquiler puede suponer una odisea.

Aunque se trata de una ciudad pequeña como Plasencia, encontrar vivienda no siempre es fácil. Elegir la zona, un precio que se ajuste a tu presupuesto o el tamaño adecuado a tus necesidades son algunas de las características a tener en cuenta a la hora de elegir un hogar para vivir una larga temporada.

Si bien, es fundamental fijarse en ciertos puntos importantes antes de comprar una vivienda, no es menos prestar atención cuando se trata de un alquiler.

A continuación te damos 10 consejos a tener en cuenta desde que decides alquilar una casa hasta que adquieres la potestad de inquilino.

 

Presupuesto y zona

Lo primero que tienes que tener en cuenta es tu presupuesto. Una vez tengas claro cuanto te puedes permitir al mes, debes empezar a acotar la zona de la ciudad así como la tipología.

Intenta que la renta suponga el 33% de tu sueldo para poder afrontar el resto de gastos con holgura.

Una vez tengas esto claro, debes pensar en el número de habitaciones y tener en cuenta las comodidades de la zona como centro de salud, supermercados, instalaciones deportivas y buenas comunicaciones.

 

Ahorra tiempo

Una vez tengas claro lo que necesitas y lo que te puedes permitir, comienza la búsqueda en sí.

En este punto es cuando más se ha notado la revolución de internet, pero ya sabes que una inmobiliaria te podrá aconsejare según tus necesidades. Y estar al tanto de lo que salga que pueda interesarte para que no pierdas mucho tiempo, llamando o visitando pisos a lo tonto.

Lo mejor es mirar sin prisas durante meses y contratar lo que más se ajuste en cuanto a tipología, zona y presupuesto se refiere. Pero si te urge, lo mejor es acudir a agentes inmobiliarios e ir a tiro hecho.

 

Cuidado con los timos

Si buscas en internet tienes que tener cuidado con los timos. Normalmente, es fácil reconocerlos: anuncios de viviendas en muy buenas condiciones, óptima ubicación y precio. Además, nunca dejan ver la casa o contactar con el arrendatario directamente porque está en el extranjero. Igualmente, siempre exigen un pago por adelantado.

En este sentido, debes saber que nunca hay que adelantar dinero sin ver la casa.

De igual modo, debes asegurarte de que la vivienda sea realmente una vivienda porque se dan casos de locales sin cédula de habitabilidad y que la persona que lo alquila sea realmente el propietario.

Aunque en ciudades pequeñas no es tan habitual como en capitales como Madrid, Valencia o Barcelona, también puede ocurrir. En este sentido, las inmobiliarias te evitarán esos sustos.

 

No tardes en decidirte

Los pisos vuelan. Cuando veas un anuncio de un piso que te gusta y que se ajuste a lo que necesitas, contacta cuanto antes para concertar una visita.

Porque igual que tú, hay más gente buscando y te dará mucha rabia que cuando llames ya esté alquilado.

Así es que, cuando encuentres tu piso ideal ¡resérvalo! En ocasiones hay una fuerte competencia entre los inquilinos, sobre todo si la casa merece la pena, y se muestra a varias personas.

No está demás llevar el dinero de la reserva, casi siempre una mensualidad, si tienes mucho interés en la vivienda.

Una vez que lo hayas visitado y te haya convencido, no te precipites por firmar. En ocasiones se entra como en una especie de “locura” que no es buena a la hora de tomar decisiones.

Así es que, sin prisa pero sin pausa.

 

Fíjate en todos los detalles en la visita

La visita a tu futuro hogar es de vital importancia. Después de realizar una rigurosa selección, debes hacer un estudio de cada casa que veas.

Te recomendamos que hagas listas y vayas acompañado, que cuatro ojos ven más que dos.

Guíate por la primera impresión: cuando entras en un sitio es fundamental tener una buena sensación. Si esto no te pasa, tendrás que seguir buscando.

De la misma manera, fíjate en que la casa esté en buen estado y que tenga por lo menos los electrodomésticos básicos. A no ser que la quieras poner a tu gusto, tengas los muebles de otra ocasión o no te importe invertir en comprarlos nuevos.

Puedes pedir incluso una segunda visita para ver bien el vecindario y estar seguro de que el inmueble está en buen estado.

 

Ajustar precio

Si el piso es bueno, el arrendatario sabe que antes o después llegará alguien que se lo alquile, por lo que el margen de negociación es poco.

De todos modos, siempre es bueno regatear un poco porque hasta que no se firma el contrato no hay nada decidido.

Aquí, el arrendatario tiene que saber jugar sus cartas y mostrarse como una persona seria, con ingresos fijos, empleo estable y sobre todo, que se note que vas a quedarte con el piso durante una larga temporada.

 

Lee con detenimiento el contrato

Una vez te has decidido y el arrendador está de acuerdo, tenéis que plasmarlo en papel.

En el contrato debe aparecer un inventario detallado de la casa porque da libertad para pactar reglas distintas a las fijadas por defecto.

Normalmente, el casero es quien redacta el contrato, pero el inquilino puede redactar otro.

En este sentido, prima el acuerdo entre las partes, aunque estos puntos deben ser acordes a la Ley de Arrendamientos, que depende de cada comunidad autónoma.

 

Derechos, deberes y seguro

Una vez se firma el contrato, el inquilino tiene una serie de derechos y obligaciones. Lo principal, lógicamente, es pagar la renta a principios de mes, pero también adquiere el compromiso de cuidar el piso correctamente y no subarrendar habitaciones.

Si cumples con todas tus obligaciones, podrás permanecer en la vivienda durante un mínimo de tres años.

Si necesitas irte antes de tiempo, puedes rescindir el contrato a los seis meses sin penalización y avisando con un mes de antelación.

Debes saber también que el propietario solo puede recuperar la casa si la necesita para él o su familia. Pero eso, dependerá de las cláusulas incluidas y de que éstas sean legales.

Por otra parte, conviene contratar un seguro de responsabilidad civil, algo muy importante y que pocas personas tienen en cuenta porque nadie está libre de accidentes.